Esperanza Andrade – Senadora de la República

Con mucha preocupación y tristeza, pero también con la mayor vehemencia, manifiesto públicamente profunda indignación y  rabia por la delicada situación que atraviesa el sur de Colombia y sus millones de habitantes por la suspensión indefinida de la ejecución de tres importantes corredores viales, fundamentales para la movilización de pasajeros, el transporte y comercialización de alimentos, productos y materiales.

Las obras referidas, vitales para la competitividad y el desarrollo regional, son Paletará-Popayán-San José de Isnos-Sombrerillos, entre Huila y Cauca; Altamira-Suaza-Florencia, entre Huila y Caquetá; y la Transversal del Libertador, que une a Popayán-Totoró-Inzá-La Plata, en los departamentos de Cauca y Huila.

Las tres rutas resultaron damnificadas por el reciente escándalo de corrupción (se robaron $70.000 millones y siguen perdidos)  en el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, que involucró a la empresa Centro Poblados de la que es socia ICM Ingenieros S.A.S, una de las firmas encargadas de ejecutar los proyectos mencionados.

La estafa y consecuente declaratoria de caducidad del contrato a Centros Poblados por el gobierno nacional produjo lamentables efectos legales y jurídicos, sumado a que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca decretó medidas cautelares de urgencia que impidieron la cesión de la participación del socio inhabilitado. Todo lo anterior desembocó en la parálisis de las construcciones.

El lío no es solamente que las tareas están hoy prácticamente abandonadas y en la incertidumbre. El drama es también para trabajadores y encargados de suministros. La información es que responsables se marcharon sin pagar deudas a empleados, varias mujeres cabeza de hogar. Tampoco se cancelaron conceptos de alimentos, maquinarias, combustibles y arriendos.

Es inaceptable que por la corrupción y fraude de unos ‘empresarios’ tramposos se perjudique gravemente a unas zonas olvidadas del país, urgidas de tan cruciales planes de infraestructura. O sea, doble perjuicio: sin obras y sin la plata.

No podemos ni vamos a permitir que personas honestas, trabajadoras e inocentes sufran las consecuencias de unos delincuentes de ‘cuello blanco’ frustrándoles el anhelo de años de tener unas carreteras decentes para comunicarse con el Pacífico y el centro del país.

Por eso, nos hacemos voceros del reclamo ciudadano que hemos recibido en visitas a varios municipios directamente afectados para exigir al Invías, a las distintas entidades competentes del Estado realizar todos los esfuerzos institucionales necesarios, de forma oportuna y con celeridad, para dar solución al grave problema.

Tengo fe y esperanza de que con el acompañamiento del Congreso, del mismo gobierno y de las autoridades correspondientes actuemos en conjunto en la noble causa de hacer inmediata justicia a los vecinos del sur y occidente de nuestra Colombia. Ah, y se recupere los millones en manos de Tapias y sus compinches. ¡Indigna y ofende que nos quieran ver cara de bobazos!

Esperanza Andrade Serrano
Senadora de la República y vocera del Partido Conservador

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