Esperanza Andrade – Senadora de la República

Se cumplió un mes de las movilizaciones sociales con un saldo lamentable de 43 compatriotas muertos, más de 2.200 heridos, 170 casos de abuso policial, decenas de agresiones contra uniformados, aterradores hechos de violencia, saqueos y bloqueos que han afectado gravemente derechos fundamentales de millones de colombianos, mientras la economía ha sufrido pérdidas por alrededor de 15 billones de pesos.

Todo lo anterior lo hemos rechazado y condenado con firmeza y pedido sean investigados con rigurosidad, dando con responsables, de un lado y otro, porque también hemos sido claros en respetar la protesta pacífica, pero se responda con toda la capacidad del estado de derecho a quienes se quieren aprovechar de la situación.

Pero más me preocupa es que al ingresar al segundo mes parece no existir una salida pronto a la compleja coyuntura. Y, más grave aún, no se vislumbran propuestas ni soluciones a la histórica crisis económica y social que hace tiempo arrastra el país, lo que ha derivado en este estallido que nos aterra a todos y del que tenemos que aceptar, con humildad, una parte de responsabilidad.   

Parto de reconocer que los partidos políticos y sus miembros representativos, como voceros legítimos del pueblo, nos hemos equivocado y cometido fallas. En ocasiones no nos hemos sintonizado con la gente, hemos sufrido una desconexión, no de mala fe o por traición a unos principios. Es mi modesta autocrítica, sincera, sin cálculo político, sí con el ánimo de corregir y mejorar.

Porque todos los colombianos tenemos el desafío y compromiso de dejar a un lado ambiciones personalistas, aportar para cerrar heridas, despojarnos de orgullo y resentimientos y cooperar en corregir ‘horrores’ que nos tienen en condición de desigualdad social, pero a la vez en busca de recuperar la equidad perdida.

Hacer la tarea no es con propuestas apresuradas, como plantear la salida del presidente Duque, ni revocar el Congreso, elegidos legítimamente, por equivocaciones que hayan tenido. Ni cambiar la Constitución de un brochazo. Ni pensar en un golpe de Estado. Ni desarrollar una represión indiscriminada y violar derechos humanos.  

El tono debe ser equilibrado, generoso, esperanzador, de un propósito común, que abra el paso a un gran acuerdo nacional, preservando la democracia y las instituciones, para construir una agenda social constructiva, transformadora, acorde con los actuales tiempos, plena de justicia social, equidad y ponga fin a la intolerancia y la polarización.

Con el esfuerzo de todos podemos avanzar, como reajustar el Plan Nacional de Desarrollo, que sirva a los más necesitados y recupere tejido social; se fortalezca decididamente la educación de nuestra juventud; haya recursos frescos de inversión sin cambios en el régimen del IVA, se mantengan los subsidios y no se golpee a la clase media; que la ciudadanía puede participar directamente en la construcción de la propuesta, etc.

Con fe y esperanza, estoy convencida de que, con generosidad, desprendimiento e ideas construiremos el proyecto de un nuevo y mejor país donde quepamos todos dignamente: un Estado más igualitario y con equidad.

Esperanza Andrade Serrano
Senadora de la República y vocera del Partido Conservador