Esperanza Andrade – Senadora de la República

Triste y afligida, como millones de colombianos, con profundo dolor de patria, estoy a la hora de escribir esta columna, miércoles al mediodía, cuando se cumple el octavo día de paro, justo cuando el país atraviesa el duro tercer pico de contagios de la pandemia de Covid-19 con nuevos encierros, aterradoras cifras de muertos e incalculables efectos para la economía.

Lamentablemente las movilizaciones y protestas sociales de condición pacífica, justas y válidas – ¡no queremos más desigualdades! -, han sido manchadas por actos de vandalismo y violencia brutal atribuidas a unos desadaptados y delincuentes, a excesos de la policía y a mensajes incendiarios de algunos políticos.

Claro que nos duele por igual la muerte de jóvenes, civiles y uniformados, y las decenas de heridos. Claro que respetamos las manifestaciones en paz y alegría, pero con igual vehemencia rechazamos y condenamos las asonadas ocurridas en nuestras ciudades contra bienes públicos y privados, que terminan afectando al ciudadano de a pie que de su bolsillo pagará los ‘platos rotos’.

Están muy equivocados quienes creen que los cambios sociales, las buenas reformas y acabar la injusticia se consigue mediante el uso de la violencia indiscriminada. En la historia hay muchos ejemplos de que la resistencia pacífica, sin armas ni arrasar las propiedades, logró los propósitos en beneficio de las mayorías.

Respaldo las caminatas, las banderas y arengas en las calles, que consiguen aumentar el apoyo popular a los reclamos, a la vez que pido a las autoridades, a las instituciones, reprimir en las justas proporciones a los revoltosos, a los terroristas infiltrados, responsables del caos y la muerte que nos da miedo y pesar a todos, y afectado la vida normal diaria de los colombianos.

Respaldo total a la decisión Presidencial de retirar la reforma tributaria que nunca compartimos. Siempre dijimos que no estábamos de acuerdo con el texto porque no aprobaríamos nada que tocara a la canasta familiar, nuevos impuestos a la clase media y se impactara a la población pobre y vulnerable.

Como es real la necesidad de buscar recursos para mantener los programas sociales en salud y educación, atender el aumento de la pobreza, recuperar y generar empleo, salvar microempresas, enfrentar el déficit fiscal, etc, hoy, tenemos la oportunidad, los diversos liderazgos políticos y sociales, de actuar con responsabilidad, juicio y equilibrio para construir un acuerdo nacional sobre lo fundamental, a través del diálogo respetuoso, en calma y sin disparos.

Apoyo al presidente Duque en su invitación al diálogo amplio. Espero que la oposición acepte con grandeza el desafío de entre todos ayudar a construir país y se sumen más sectores cívicos y sociales. Desde el Congreso ofrezco pleno y desinteresada contribución.    

No hay más opciones. Unidos, con nobleza, podemos salir adelante de la grave crisis, de la horrible noche. Colombianos, no más violencia, sembremos esperanza para que quepamos todos en este hermoso país, sin perdedores ni ganadores.

Esperanza Andrade Serrano
Senadora de la República y vocera del Partido Conservador