Esperanza Andrade – Senadora de la República

Conversatorio “El liderazgo de la mujer en la política”

En esta oportunidad la senadora Esperanza Andrade basó su exposición en todos los logros que ha tenido el país para que la mujer pueda ser protagonista en el campo político y en la sociedad en general.

La Confederación Nacional de Concejos y Concejales de Colombia, Confenacol, organizó la realización del conversatorio denominado “El liderazgo de la mujer en la política”, el cual tuvo como panelista y como una de sus invitadas especiales a la senadora Esperanza Andrade Serrano.
Durante esta actividad académica, hicieron presencia de forma virtual concejalas de municipios provenientes de todas las regiones del país.
El presidente de Confenacol, Dr Felipe Delgado, en más de una oportunidad ha convocado reuniones de centenares de concejales de todo el país, en las cuales siempre ha tenido como invitada especial a la senadora Esperanza Andrade.

Premisas de la exposición
La intervención de la dirigente conservadora se centró en dar a conocer primero los obstáculos y después las alternativas para superar las barreras que impiden el empoderamiento económico de las mujeres. Así mismo hizo un balance de todo el trabajo legislativo y social que está haciendo en favor de los derechos de las mujeres y de la equidad de género.
Por la importancia de sus argumentos, transcribimos a continuación uno de los apartes más relevantes de su exposición:
● El principal obstáculo para el empoderamiento económico de la mujer es que todavía se le exige que, además de su actividad económica o profesional, esté también a cargo del hogar y de los hijos.
● Por esta razón, a muchas mujeres se les pone en una disyuntiva crítica, y se les obliga a elegir entre su trabajo y el cuidado del hogar.
● Esta exigencia no tiene que ser explícita: está implícita en toda la situación que viven las mujeres, en la dificultad de tener que estar desempeñando, al mismo tiempo, un papel en el trabajo y un papel en el hogar, en ocasiones sin el necesario apoyo de sus parejas.
● Y no solo es el cuidado de los hijos: todavía, en muchos hogares, se presume que el cuidado de las personas mayores o enfermas lo deben realizar las mujeres, en vez de que de manera concertada se distribuyan los roles.
● La pandemia ha evidenciado lo anterior a nivel mundial: de acuerdo con un estudio del Financial Times, 2 de cada 5 mujeres han tenido que elegir entre su actividad profesional y su rol como madres durante la pandemia.
● Agravando lo anterior, la pandemia golpeó especialmente sectores económicos en los que suelen emplearse muchas mujeres, como los sectores de servicios.
● Estas dos cosas han llevado a un aumento desmesurado del desempleo femenino.
● Estamos frente a la posibilidad de que toda una generación de mujeres sufra un retroceso irremediable en sus perspectivas económicas y profesionales.
● Además de esto, sabemos que, a pesar del avance profesional y laboral que hemos vivido las mujeres, persisten instancias de discriminación silenciosa, como los cargos directivos y las juntas directivas.
● En política las mujeres hemos venido avanzando pero todavía hay brechas. Las mismas razones anteriores que dificultan el ejercicio profesional de las mujeres son muy intensas en el servicio público, que muchas veces demanda alta dedicación.
● Además de lo anterior, no siempre se están cumpliendo las disposiciones sobre participación femenina. En este momento, por ejemplo, en el Gobierno Nacional no se está cumpliendo lo ordenado por la ley de cuotas en el gabinete ministerial, pese a que se había comenzado bien.

¿Cuál es mi propuesta?
Para lograr un empoderamiento efectivo de las mujeres tenemos que diferenciar causas, y entender que para diferentes causas necesitamos diferentes acciones. No todas las acciones van a ser efectivas en todos los ámbitos. Por ello mi propuesta es que trabajemos simultáneamente en estos frentes:

  1. Superación del dilema “hogar o trabajo”: Que ninguna mujer se sienta obligada a abandonar su actividad económica por cuidar del hogar sin apoyo de su pareja o demás miembros de su familia.
  2. Eliminación de las formas heredadas, silenciosas y consuetudinarias de discriminación: Que la sociedad entienda que una baja o nula participación de las mujeres no es algo normal. Que se vayan acabando mitos que persisten silenciosamente, como aquel de que las posiciones directivas o que implican grandes desafíos son para hombres, o de que los hombres están hechos para ciertas cosas y las mujeres para otras.
  3. Combate absoluto y eliminación de la violencia contra la mujer: Que la sociedad comprenda que la violencia contra la mujer es un tipo especial y singular de violencia, con sus propia lógica perversa. Que los actos de violencia contra las mujeres son un tipo especial y diferente de acto violento, y por ello merecen un tratamiento diferencial. No son simples lesiones personales, no son simples homicidios: detrás de los ataques contra la mujer hay una lógica perversa de dominación que tenemos que erradicar. Algo se ha avanzado pero nos falta más.

Oficina de Prensa
Senadora Esperanza Andrade