Esperanza Andrade – Senadora de la República

Sin lugar a dudas, a la hora de hacer los balances del año, la pandemia del Covid-19, que azota el mundo entero, es uno de los ‘personajes’ de 2020 en Colombia. Claro, negativo, horroroso, trágico, por la grave emergencia económica y social ocasionada a millones de colombianos, siendo el desempleo una de las secuelas más duras de la crisis, siendo las mujeres y jóvenes las caras más dolorosas del impacto de la destrucción masiva de fuentes de trabajo en todo el territorio nacional.

De hecho, en promedio anual, la tasa de desempleo femenino alcanzó niveles históricos, por encima del 25 por ciento, aumentando la brecha con los hombres en casi 10 puntos porcentuales. Y no extraña, aunque si nos preocupa, porque sectores económicos con una proporción importante de mujeres empleadas, como el comercio, alojamiento, restaurantes, confecciones, entretenimiento y hasta empleo doméstico, fueron los más castigados por las cuarentenas y el desacelere de la economía. 

Nos duele profundamente porque constituye un paso atrás en la capacidad que tienen de generar ingresos propios, que les permita independencia, autonomía, autoestima y bienestar. Y, peor aún, abre la puerta a la discriminación, a la violencia intrafamiliar o de género. Y el panorama es más sombrío porque se calcula que por culpa de la pandemia casi seis millones de mujeres podrían perder sus trabajos, de no tomarse medidas urgentes. Es decir, una recuperación económica con enfoque de género, especialmente dirigido a las más vulnerables, con políticas creíbles y efectivas, que regrese a la mujer a un mercado laboral incluyente y racional, que valore el formidable aporte que han dado y tienen para dar al progreso y desarrollo del país.

Desde el Congreso hemos trabajado en contribuir con soluciones. Por ejemplo, aprobamos la Ley de Emprendimiento que fortalece el ‘Fondo Mujer Emprende’, que busca promover y financiar la formalización y el fortalecimiento empresarial de las mujeres. Ya tiene un capital inicial de $20 mil millones del Presupuesto de la Nación. Y se adoptaron medidas a favor de las empresas femeninas para dinamizar su participación en las compras públicas.

En materia política, apoyamos con decisión las listas paritarias en el proyecto de Código Electoral, que eleva el porcentaje de mujeres candidatas hasta un 50 por ciento. Nuestro propósito ha sido siempre la participación de las mujeres, mejorarles las oportunidades y cerrar brechas de desigualdad ante los hombres.

La creación de puestos de trabajo y el esfuerzo de no dejar acabar los existentes se convierte así en nuestra meta principal en el nuevo año, que con fe y esperanza alcanzaremos. Feliz Navidad para todos.

Esperanza Andrade
Senadora Partido Conservador