Esperanza Andrade – Senadora de la República

Con el respeto por la protesta pacífica en Colombia y duro rechazo al vandalismo que mancha las movilizaciones, igual que a los excesos de la fuerza pública, manifiesto a nuestros jóvenes, los grandes protagonistas del Paro Nacional, como madre de tres hijos que soy, que entiendo sus necesidades, interpreto sus justas reclamaciones y propuestas que responden a los problemas que los tiene indignados en un momento histórico para el país, que todos amamos, pero del que los muchachos se sienten abandonados.

El escenario para ellos es oscuro por las desigualdades que sufren, que no son nuevas, pero que en esta oportunidad las están haciendo sentir con ruido en las calles porque están cansados de ilusionar trabajo, estudio, vivienda y oportunidades, con la desazón de ser uno de los grupos poblacionales más impactados socio económicamente por la pandemia.

Las cifras los respaldan y nos ayudan a comprenderlos Según el DANE, la tasa de desempleo de los jóvenes entre 14 y 28 años es de 23,5 por ciento, sin contar que, entre quienes trabajan, más de la mitad está en la informalidad. Y casi 3,5 millones ni estudian ni trabajan –mal llamados ninis. Sólo uno de cada cuatro muchachos que alcanza estudios de educación básica y secundaria logra una transición completa al trabajo; y se estima que el 27% de los adolescentes está en hogares en pobreza. Todo unido es lo que ha desembocado en la tensión, frustración y rabia actual.

Ha llegado el momento de pagar la deuda, empezando por garantizarles espacios democráticos donde puedan expresar sus peticiones, escucharlos y concluir armónicamente con el Estado y la sociedad (las conversaciones no son exclusivamente con los partidos y los coordinadores del paro) en planes concretos cargados de soluciones viables y satisfactorias.  

Por eso, respaldamos anuncios de la Casa de Nariño como el programa Jóvenes Propietarios, que les facilitará vivienda propia; el Plan de Empleo Juvenil que subsidiará 25% de un salario mínimo a los empleadores naturales o jurídicos que los vinculen; y la Matrícula Cero para todos los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 de instituciones públicas.  

Pero hace falta. Por ejemplo, más alivios en el ICETEX; flexibilizar la exigencia de requisitos de experiencia para ingresar al mercado laboral oficial; mayor inversión para fortalecer el desarrollo integral de la juventud; y apoyar mucho más los emprendimientos que les faciliten la creación de empresas. Ellos son atrevidos, démosles las herramientas.

Con fe y esperanza estoy convencida de que podemos recobrar el tiempo perdido. De ahí que desde el Congreso seguiré trabajando para que los programas en marcha y nuevos proyectos que los favorezcan se conviertan en leyes y políticas de Estado.

Esperanza Andrade Serrano
Senadora de la República y vocera del Partido Conservador