Esperanza Andrade – Senadora de la República

La problemática social y de violencia que soporta Buenaventura, el puerto internacional que más dinero aporta a Colombia, no es nueva, y va más allá de un conflicto de pandillas, narcotráfico, contrabando y bandas criminales. A la ciudad del Valle, con casi el 70 % de la gente en la pobreza y una tasa de desempleo superior al 55%, también la asedian y la tienen contra las cuerdas la ausencia del Estado, la corrupción, la falta de oportunidades, de una educación competitiva y el desplazamiento.    

Sin embargo, históricamente, el país les ha dado la espalda a los bonaverenses, pues la crisis actual es de décadas y se ha venido agravando con la mirada impasible del Ejecutivo. La tragedia que se vivió en el pasado persiste, es recurrente y permanente, y es lo que hace especial y más grave el presente. Lo que cambia son los actores porque las problemáticas son las mismas, claramente identificadas hace años, como dijimos arriba. Pero más delicado aún es que la crisis de terror se extiende a otros municipios del departamento y del Pacífico colombiano: aspectos sociales, políticos, institucionales y criminales los relacionan.

En Buenaventura se ha determinado, periódicamente por las circunstancias coyunturales de orden público, ampliar la presencia de policías y militares, pero la inseguridad y homicidios no cede. Porque lo que se requiere es una solución integral, planeada, estructural, con una gran coordinación de los gobiernos nacional, departamental y local, con la participación de gremios y entidades públicas y privadas, que salde la deuda histórica pendiente.

Recién hubo movilizaciones de ciudadanos desesperados para llamar la atención de la difícil situación, que no es exclusiva de dos bandas territoriales, pues también tiene su parte la incompetencia, la indolencia estatal y los corruptos. También, la visita del ministro del Interior, Daniel Palacios, quien reconoció que hay una necesidad de inversión y mejores oportunidades. Aseguró que se tiene previstos $5 billones en infraestructura, salud, educación y deporte. Ojalá lleguen y más.

Con la bancada de congresistas del Valle, sectores sociales y económicos enviamos una carta al presidente Duque pidiéndole hacer presencia y liderar una reunión “que permita concretar con el Gobierno Nacional un plan integral de seguridad, convivencia y bienestar general de la población”.

Personalmente, con fe y esperanza, nos sumamos al clamor para que se impongan pronto acciones ambiciosas, con la fuerza pública e inversión social. Es hora de decisiones y desde el Congreso las estaremos apoyando. Los amigos bonaverenses no están solos.

Esperanza Andrade Serrano
Senadora de la República y vocera del Partido Conservador